Cultura talayótica de Menorca

Como ya os contamos en otros artículos, Menorca es cultura además de sol y playa. Por eso en esta ocasión os queremos ampliar la información para que podáis disfrutar en estas fechas de unas vacaciones culturales disfrutando de la cultura talayótica de Menorca.

La cultura talayótica de Menorca se remonta 4.000 años atrás en el tiempo. Y han llegado hasta nuestros días muchísimos restos de esa cultura que podremos admirar haciendo un interesante recorrido por toda la isla.

En este artículo os queremos dar las claves para que podáis organizar unas vacaciones culturales diferentes y podáis disfrutar de la isla de Menorca en otra faceta algo menos conocida que sus preciosas calas.

¿Preparados con papel y lápiz para comenzar a diseñar vuestras mejores vacaciones de otoño? Comenzamos.

¿Qué es la cultura talayótica?

La cultura talayótica proviene de la palabra talayot, que era una construcción típica de esta cultura consistente en una torre de piedra. Su función podía ser de vigilancia o de defensa. Unas veces construida de forma aislada en un paraje y otras formando parte de un núcleo de población más o menos grande.

Se da el caso de que en una misma población se puedan tener varios talayots.

Pero este tipo de construcción que define la cultura talayótica de Menorca no se empezaron a construir desde el principio de la misma, son edificaciones posteriores debido a la evolución de esta cultura.

Se estima que la cultura talayótica comenzó en el 2.000 antes de Cristo, de ese período se tienen los primeros vestigios de asentamientos de lo que podrían ser clanes familiares semi nómadas que criaban sobre todo cabras. En este primer estadio de la cultura talayótica se cree que los habitantes de Menorca vivían en cuevas o en pequeñas cabañas de madera, por o que no han quedado restos reconocibles. Pero sí sus construcciones funerarias en forma de dólmenes. El más antiguo y muy bien conservado es el de Ses Roques Llises, al norte de nuestras villas.

Hacia el 1.600 antes de Cristo una nueva ola de migración aumentó la población de la isla y la cultura talayótica sufrió una transformación. Los clanes semi nómadas comienzan a asentarse en poblados y comienzan el cultivo de cereal, la minería y la metalurgia.

Es en este período cuando la cultura talayóica pasa a la vecina Mayorca, isla que conserva todavía algunos vestigio de esta cultura.

La sociedad talayóica se ha haciendo cada vez más compleja y eso se termina notando en sus construcciones, que es lo que nos ha llegado a nuestros días y desde donde podemos comprender ese período.

Aquí ya dejan de vivir en cuevas o en cabañas de madera y comienzan a construir en piedra. Su casa típica se parece a un barco invertido, por eso se llaman navateas.

Como dato curioso, en este período los enterramientos siguen siendo colectivos pero se pasa de los dólmenes a las navateas funerarias. Es decir, construían el mismo tipo de edificio para vivir y para enterrar a sus muertos.

El nacimiento de los talayots

Aunque estamos hablando de la cultura talayótica de Menorca, y que nació unos 2.000 años antes de Cristo, no es hasta el 850 ac, año arriba, año abajo, cuando se empieza a tener constancia de las construcciones de esta cultura que le dan hasta el nombre.

Por esas fechas la cultura talayótica ya está plenamente asentada en el territorio de Menorca, principalmente, y Mayorca, en menor medida. La sociedad es compleja y hay un gran número de habitantes. Y es ahí cuando se hace más necesaria la construcción de edificios que sirvan para la vigilancia y la protección de la población, el ganado, el grano…

De esa necesidad surgieron las torres de vigilancia llamadas talayots y que dan nombre a esta cultura. Es curioso que se nombre a una cultura por un tipo de construcción que nació unos 1.150 años del nacimiento de dicha cultura.

En la actualidad hay documentados más de 300 talayots repartidos por toda la isla de Menorca pero, sin duda, uno de los mejor conservados es el de Cornia Nou.

Como veis está muy cerquita de Mahón, casi pegado al aeropuerto. Desde cualquiera de nuestras villas no son más de 15 minutos en coche. Claro que también podéis optar por el senderismo y pasear los 19 kilómetros de distancia.

Fin de la cultura talayótica de Menorca

A partir del año 550 a.c. se habla ya de cultura postalayótica. La sociedad está muy evolucionada, la construcción de talayots está en franca decadencia, los contactos comerciales con otras culturas mediterráneas son muy fluidos.

Como dato curioso os contaremos que por esa época se producen las famosas guerras púnicas entre los romanos y los cartagineses. Pues bien, los honderos taloyóticos eran contratados por ambas partes para luchar en su bando.

De este período final de la cultura talayótica de Menorca la construcción de edificios religiosos es lo que está en auge. De esta parte final de la primera cultura menorquina tenemos el yacimiento de Talatí de Dalt.

Como podéis ver en el mapa, el talatí de Dalt y el talayot de Cornia Nou están muy cerca, así que los podréis visitar casi sin necesidad de coche. Están a una distancia de unos tres kilómetros de agradable paseo, ya sea andando o en bicicleta.

Así que es cuestión de organizarse.

Conquista romana de Menorca

Todos los historiadores señalan el año 123 a.c., con la conquista de la isla por parte de los romanos, como el fin de la cultura talayótica de Menorca.

Pero esto no es así del todo. Todos sabemos que los romanos solían respetar usos y costumbres de los pueblos conquistados. En múltiples ocasiones eran los propios romanos los que adoptaban las constumbres de esos publos.

Por lo tanto lo que realmente pasó es que la mezcla de constumbres diluyó la cultura talayótica y la convirtió en otra cosa diferente, los habitantes de Menorca evolucionaron con los romanos a mayor velocidad que con los contactos comerciales que ya llevaban siglos teniendo con los diferentes pueblos y culturas del arco mediterráneo.

De todas formas, los romanos se instalaron principalmente en la costa para poder comerciar. Así que los poblados taloyóticos del interior permanecieron unos siglos más sin una gran influencia romana y fieles a sus costumbres.

Pero eso, amigos míos es otra historia que, si queréis, os la contaremos en otro artículo.

Ahora lo que toca es planificar unas magníficas vacaciones en cualquiera de nuestras preciosas villas y así poder recorrer la preciosa isla de Menorca para conocer su gran historia.

¿Te apuntas?

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